Hicimos este artículo para un trabajo de clase, espero que os guste tanto como a mi.
No estamos a favor de la LOMCE ya que es una ley a la
que le encontramos muchos puntos negativos y ninguno positivo. No creemos que
una ley educativa hecha por un único partido y sin la consulta de ningún otro
sea una propuesta justa y equitativa para tal difícil materia. La Educación es
un tema que nos atañe a todos y dado que es así, deberían ser todas las
ideologías democráticas las que elaboren una ley educativa en la que se recoja
cada pensamiento. Además, se debe de consultar con los mejores expertos en la
materia en cuestión, los profesores, ya que son los que van a tener que llevar
a cabo la reforma educativa. En los siguientes párrafos indicaremos los puntos
en los que estamos en desacuerdo con esta ley junto a sus justificaciones.
¿Debería ser la enseñanza sólo para unos pocos o para
todo el mundo? El punto uno del artículo veintisiete de la Constitución de 1978
dice: “todos tienen derecho a la educación. Se reconoce la libertad de
enseñanza”. Entonces ¿por qué la LOMCE apuesta por una enseñanza privada?
Cuando hace esto, está recortando el cerco de los que acceden a la educación.
La enseñanza pública permite a todas las personas, ya sean de una familia rica
o de una pobre, acceder a la educación. Mientras que mediante la privada sólo
pueden acceder a esta los que tienen mayor nivel económico. La reducción
de becas tampoco ayuda a cambiar esta situación. Más bien la empeora.
Si reducimos las becas las familias con menos nivel
adquisitivo no tendrán la posibilidad de acceder a los libros que necesitan sus
hijos para asistir a las clases. Por no hablar ya del material utilizado.
Aunque está política de becas no afecta sólo a los
alumnos de primaria y secundaria. También atañe a la Universidad. Las
matrículas son caras y si las becas escasean y los requisitos para acceder a
ellas se endurecen, esto lleva a que menos alumnos consigan las becas. ¿Qué
pasa cuando un alumno no puede pagar sus estudios? Pues tiene que abandonarlos.
¿Es justo esto? ¿No deberíamos tener todos acceso a la formación que deseemos?
Todas estas barreras lo único que hacen es poner freno a mentes brillantes que,
por el simple hecho de no tener el suficiente dinero, ya no podrán aportar su
granito de arena a la humanidad.
Como estudiantes universitarias que somos, una de las
becas que más nos atañe es la beca ERASMUS. Esta beca permite a los alumnos
irse a estudiar al extranjero. Lo que supone una gran ventaja en un mundo como
el que tenemos actualmente. Mediante la visita a otro país vecino, no sólo
aprendes las materias que allí tengan que impartirte, sino también perfeccionas
el idioma, haces amistades en otros países, aprendes su forma de vida… En
conclusión, las becas ERASMUS son muy beneficiosas para los alumnos.
Con la LOMCE estas becas se reducirán, por no hablar
ya del tema de que se reducirá el período de estancia en el otro país -un
aspecto del que duda de su eficiencia el propio creador de las becas-.
Con esta reducción ¿que consiguen? Solamente podrán ir
a estudiar fuera aquellos alumnos que tengan más posibles. Así que volvemos al
tema de dar ventajas a la clase alta y poner trabas a la educación de la clase
media.
Todo el trabajo que nos ha costado alfabetizar a
nuestra población para que ahora venga la LOMCE a destruirlo todo. ¿Debemos
permitirlo? Creemos que no. Todo el mundo tiene derecho a una educación y a
obtener la formación que él desee, con lo que creemos, también, que el Estado
debe proporcionar las mayores facilidades para que la educación sea para todos
y que tenga el mejor nivel posible.
Aunque parezca increíble, la reducción de becas no es
el único obstáculo que se impone en la elección de centros. De hecho, ya no hay
elección de estos tal y como la conocemos, sino que ahora van a ser los centros
los que elijan a sus alumnos, ya que incrementan los requisitos de admisión.
Esta ley permite hacer una diferenciación en cuanto a sexo en la elección del
estudiante, lo que en pleno siglo XXI parece impensable. ¿Podría esto favorecer
nuevamente la discriminación del sexo femenino en las aulas? ¿Se formarán centros
en los que predomine de forma exagerada el sexo masculino? Es muy probable,
aunque el tiempo lo dirá con certeza.
Otro de los requisitos en la elección de los alumnos
se refiere al expediente académico que estos tengan. Los estudiantes con mejores
puntuaciones son los que entrarán con mayor facilidad en los centros que
soliciten. Lo que creará una exclusión hacia aquellos que no tengan tan buen
expediente. Con ello los centros buscan un mayor prestigio en cuanto a
resultados se refiere. Es una forma de facilitar la buena publicidad de esas
instituciones para ganarse mayor respeto frente a las otras. ¿Qué valores se
van a transmitir? ¿El rechazo a quien no obtiene tan buenos resultados? ¿Por
ello es mejor un alumno que otro? ¿Acaso no merecemos todos la posibilidad de
lograr lo mismo que los demás?
Por si fuera poco con esto, la ley excluye a las
familias de la vida del centro, quedan relegadas a un pequeño grupo que
únicamente da su opinión y que no participa directamente en la toma de
decisiones de la institución escolar.
Las propias familias no tienen voto en algo tan
importante como es la educación de sus propios hijos. Esto es inaceptable ya
que en los centros se están tomando decisiones que pueden no ser aceptadas por
los familiares de los alumnos, pero que estos tienen que conformarse con lo que
se les imponga.
Y no solo eso. A la hora de elegir al director del
centro o al decano de la universidad, ya no será el consejo escolar el que tome
la decisión, la Administración lo hará en su lugar. Es una forma más de
controlar la Educación. ¿No deberían ser los alumnos, profesores y padres y
madres de alumnos los que eligieran mediante un consenso a su líder? ¿No es así
como funciona la democracia?
Los docentes no pueden aguantar más. Los alumnos son
muchos, las condiciones en las que se dan las clases inadecuadas y, ahora, les
aumentan el número de horas. Debido a que no se contrata la suficiente
plantilla los profesores tienen más horas de docencia.
El trabajo de un profesor es un trabajo agotador a
nivel mental y físico. No sólo tiene que repetir una y otra vez la misma
materia (lo que resulta monótono) sino que también tiene que controlar la clase
y mantener el orden. Esto último se está haciendo cada vez más difícil, dado al
aumento de alumnado por aula. Lo que desgasta cada vez más a nuestros docentes.
Si, además, les añadimos más horas de las que estos pueden soportar los
estaremos llevando a unas condiciones de trabajo inhumanas.
Puede que muchas personas crean que el trabajo de un
profesor es muy fácil. Se ha extendido ese rumor por ahí. Pero, en la realidad,
es un trabajo muy duro. No les carguemos más peso del que pueden soportar.
¿Esto solo derivaría en un agotamiento de los
profesores? No. El que un profesor esté cansado influye en el desarrollo de las
clases. Así que si un docente lleva más horas de las debidas trabajando el
nivel bajará. Empeoraremos la Educación.
Pasemos a hablar de dos asignaturas que deberán elegir
los alumnos con esta nueva ley. Como sustitución a la Educación para la
Ciudadanía aparece Educación en Valores. Pero esta asignatura, de gran
importancia para la sociedad, será opcional. Los alumnos elegirán entre
Educación en Valores y Religión.
¿Es lo mismo? Obviamente, no. Cito el punto dos del
artículo veintisiete de la Constitución de 1978: “la educación tendrá por
objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los
principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades
fundamentales”. Aunque muchas personas crean que esto debe ser materia
transversal es recomendable que se imparta una asignatura (ya sea Educación en
Valores o Educación para la Ciudadanía) que cumpla este punto. Si partimos de
esto, la asignatura Educación en Valores debería ser obligatoria.
¿Qué pasa entonces con religión? En primer lugar
quiero mencionar que no es correcto el uso de la palabra “religión” para
designar a esta asignatura. La RAE la define como “Conjunto de creencias o
dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia
ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas
rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto”. En
ningún momento se menciona que religión sea sinónimo del Catolicismo Apostólico
Romano. ¿Por qué entonces sólo se incluye esta religión en los contenidos del
temario? ¿No se debería hacer una visión global de todas las religiones y de su
historia e influencia en la sociedad humana? ¿O, al menos, llamarla Religión
Católica Apostólica Romana? Pero si se elige esta opción, entonces debemos
plantearnos que hay más religiones y que como Estado aconfesional que somos
debemos dar la opción de impartir todas las religiones o ninguna. Pero este
tema, no es único de esta ley. Así que no me meteré más en él.
No estamos en contra de que se imparta la religión,
siempre y cuando sea de carácter voluntario. Pero no deberíamos ponerla como
opción a Educación en Valores, porque esta última es muy importante a la hora
de crear ciudadanos libres y mentes democráticas.
La guinda del pastel se la llevan las pruebas
externas, que se asemejan mucho a las famosas reválidas. Ellas prácticamente
decidirán el futuro del alumno, si va a optar por una educación universitaria o
por la formación profesional, por lo que se va a lograr que se vuelva a
desprestigiar a esta última. Con estas pruebas lo único que se va a lograr es
saturar a los alumnos de contenidos que tendrán que demostrar en una serie de
pruebas y que posteriormente olvidarán. Esta ley favorece la memorización más
que el mero aprendizaje.
No estamos de acuerdo con estas pruebas ya que no
tienen un fin en sí mismo sólido, no tienen ningún aspecto favorecedor para el
alumno. Pruebas de este tipo ponen en tensión al susodicho, por lo que no va a
poder demostrar por completo todos los conocimientos que posee. Creemos que una
evaluación continua o al menos personalizada juzga mejor los conocimientos y
capacidades de cada alumno que una simple prueba aislada. Las reválidas no
reflejarán la realidad, esta estará reflejada en las notas que obtuvo durante
el curso.
Para finalizar queremos citar el último párrafo del
texto de Pedro Badía Alcalá Tijera, crucifijo y pizarra vacía:
“La educación en España ha dejado de ser un derecho humano universal desde el 30 de diciembre de 2013 para convertirse en un bien de consumo al que se accede según las posibilidades económicas de cada cual y sujetas a la ley de mercado”.
Lidia Vázquez y Eva Yáñez

