lunes, 24 de febrero de 2014

La historia de Eve Henley


Era una noche oscura y lluviosa. Mis padres se habían retirado, por fin, a la cama. Cogí mi mochila, en la que apenas había guardado dos vestidos, algo de comida y un libro. El resto era dinero, les había robado a mis progenitores 10.000 libras con la esperanza de que no lo echaran de menos.

Salí a hurtadillas de la mansión Henley, arrepintiéndome solo de no poder llevar a Princesa conmigo.

Una vez estuve fuera corrí, bajo la lluvia, como nunca. En toda mi vid ano había sentido nunca la libertad.

No pare de correr hasta llegar a la estación del tren. No sabía que hacer a continuación ¿a dónde ir? Me parecía imposible que hubiese conseguido llegar tan lejos.

Miré el panel donde se especificaban los trenes. Ante mis ojos había un millón de nombres de ciudades. Me llamó la atención el nombre de Liverpool. Conocía aquella ciudad portuaria porque mi queridísima cuidadora era de allí y me había contado miles de historias sobre su infancia.

La ciudad me había maravillado, así que cogí el primer tren que salía hacia allí con la esperanza de encontrar un nuevo hogar.

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