jueves, 10 de abril de 2014

Criticando a la LOMCE

Hicimos este artículo para un trabajo de clase, espero que os guste tanto como a mi.

No estamos a favor de la LOMCE ya que es una ley a la que le encontramos muchos puntos negativos y ninguno positivo. No creemos que una ley educativa hecha por un único partido y sin la consulta de ningún otro sea una propuesta justa y equitativa para tal difícil materia. La Educación es un tema que nos atañe a todos y dado que es así, deberían ser todas las ideologías democráticas las que elaboren una ley educativa en la que se recoja cada pensamiento. Además, se debe de consultar con los mejores expertos en la materia en cuestión, los profesores, ya que son los que van a tener que llevar a cabo la reforma educativa. En los siguientes párrafos indicaremos los puntos en los que estamos en desacuerdo con esta ley junto a sus justificaciones.


¿Debería ser la enseñanza sólo para unos pocos o para todo el mundo? El punto uno del artículo veintisiete de la Constitución de 1978 dice: “todos tienen derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza”. Entonces ¿por qué la LOMCE apuesta por una enseñanza privada? Cuando hace esto, está recortando el cerco de los que acceden a la educación. La enseñanza pública permite a todas las personas, ya sean de una familia rica o de una pobre, acceder a la educación. Mientras que mediante la privada sólo pueden acceder a esta los que tienen mayor nivel económico.  La reducción de becas tampoco ayuda a cambiar esta situación. Más bien la empeora.

Si reducimos las becas las familias con menos nivel adquisitivo no tendrán la posibilidad de acceder a los libros que necesitan sus hijos para asistir a las clases. Por no hablar ya del material utilizado.

Aunque está política de becas no afecta sólo a los alumnos de primaria y secundaria. También atañe a la Universidad. Las matrículas son caras y si las becas escasean y los requisitos para acceder a ellas se endurecen, esto lleva a que menos alumnos consigan las becas. ¿Qué pasa cuando un alumno no puede pagar sus estudios? Pues tiene que abandonarlos. ¿Es justo esto? ¿No deberíamos tener todos acceso a la formación que deseemos? Todas estas barreras lo único que hacen es poner freno a mentes brillantes que, por el simple hecho de no tener el suficiente dinero, ya no podrán aportar su granito de arena a la humanidad.

Como estudiantes universitarias que somos, una de las becas que más nos atañe es la beca ERASMUS. Esta beca permite a los alumnos irse a estudiar al extranjero. Lo que supone una gran ventaja en un mundo como el que tenemos actualmente. Mediante la visita a otro país vecino, no sólo aprendes las materias que allí tengan que impartirte, sino también perfeccionas el idioma, haces amistades en otros países, aprendes su forma de vida… En conclusión, las becas ERASMUS son muy beneficiosas para los alumnos.

Con la LOMCE estas becas se reducirán, por no hablar ya del tema de que se reducirá el período de estancia en el otro país -un aspecto del que duda de su eficiencia el propio creador de las becas-.

Con esta reducción ¿que consiguen? Solamente podrán ir a estudiar fuera aquellos alumnos que tengan más posibles. Así que volvemos al tema de dar ventajas a la clase alta y poner trabas a la educación de la clase media.

Todo el trabajo que nos ha costado alfabetizar a nuestra población para que ahora venga la LOMCE a destruirlo todo. ¿Debemos permitirlo? Creemos que no. Todo el mundo tiene derecho a una educación y a obtener la formación que él desee, con lo que creemos, también, que el Estado debe proporcionar las mayores facilidades para que la educación sea para todos y que tenga el mejor nivel posible.


Aunque parezca increíble, la reducción de becas no es el único obstáculo que se impone en la elección de centros. De hecho, ya no hay elección de estos tal y como la conocemos, sino que ahora van a ser los centros los que elijan a sus alumnos, ya que incrementan los requisitos de admisión. Esta ley permite hacer una diferenciación en cuanto a sexo en la elección del estudiante, lo que en pleno siglo XXI parece impensable. ¿Podría esto favorecer nuevamente la discriminación del sexo femenino en las aulas? ¿Se formarán centros en los que predomine de forma exagerada el sexo masculino? Es muy probable, aunque el tiempo lo dirá con certeza.


Otro de los requisitos en la elección de los alumnos se refiere al expediente académico que estos tengan. Los estudiantes con mejores puntuaciones son los que entrarán con mayor facilidad en los centros que soliciten. Lo que creará una exclusión hacia aquellos que no tengan tan buen expediente. Con ello los centros buscan un mayor prestigio en cuanto a resultados se refiere. Es una forma de facilitar la buena publicidad de esas instituciones para ganarse mayor respeto frente a las otras. ¿Qué valores se van a transmitir? ¿El rechazo a quien no obtiene tan buenos resultados? ¿Por ello es mejor un alumno que otro? ¿Acaso no merecemos todos la posibilidad de lograr lo mismo que los demás?


Por si fuera poco con esto, la ley excluye a las familias de la vida del centro, quedan relegadas a un pequeño grupo que únicamente da su opinión y que no participa directamente en la toma de decisiones de la institución escolar.

Las propias familias no tienen voto en algo tan importante como es la educación de sus propios hijos. Esto es inaceptable ya que en los centros se están tomando decisiones que pueden no ser aceptadas por los familiares de los alumnos, pero que estos tienen que conformarse con lo que se les imponga.


Y no solo eso. A la hora de elegir al director del centro o al decano de la universidad, ya no será el consejo escolar el que tome la decisión, la Administración lo hará en su lugar. Es una forma más de controlar la Educación. ¿No deberían ser los alumnos, profesores y padres y madres de alumnos los que eligieran mediante un consenso a su líder? ¿No es así como funciona la democracia?


Los docentes no pueden aguantar más. Los alumnos son muchos, las condiciones en las que se dan las clases inadecuadas y, ahora, les aumentan el número de horas. Debido a que no se contrata la suficiente plantilla los profesores tienen más horas de docencia.

El trabajo de un profesor es un trabajo agotador a nivel mental y físico. No sólo tiene que repetir una y otra vez la misma materia (lo que resulta monótono) sino que también tiene que controlar la clase y mantener el orden. Esto último se está haciendo cada vez más difícil, dado al aumento de alumnado por aula. Lo que desgasta cada vez más a nuestros docentes. Si, además, les añadimos más horas de las que estos pueden soportar los estaremos llevando a unas condiciones de trabajo inhumanas.

Puede que muchas personas crean que el trabajo de un profesor es muy fácil. Se ha extendido ese rumor por ahí. Pero, en la realidad, es un trabajo muy duro. No les carguemos más peso del que pueden soportar.

¿Esto solo derivaría en un agotamiento de los profesores? No. El que un profesor esté cansado influye en el desarrollo de las clases. Así que si un docente lleva más horas de las debidas trabajando el nivel bajará. Empeoraremos la Educación.


Pasemos a hablar de dos asignaturas que deberán elegir los alumnos con esta nueva ley. Como sustitución a la Educación para la Ciudadanía aparece Educación en Valores. Pero esta asignatura, de gran importancia para la sociedad, será opcional. Los alumnos elegirán entre Educación en Valores y Religión.

¿Es lo mismo? Obviamente, no. Cito el punto dos del artículo veintisiete de la Constitución de 1978: “la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. Aunque muchas personas crean que esto debe ser materia transversal es recomendable que se imparta una asignatura (ya sea Educación en Valores o Educación para la Ciudadanía) que cumpla este punto. Si partimos de esto, la asignatura Educación en Valores debería ser obligatoria.


¿Qué pasa entonces con religión? En primer lugar quiero mencionar que no es correcto el uso de la palabra “religión” para designar a esta asignatura. La RAE la define como “Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto”. En ningún momento se menciona que religión sea sinónimo del Catolicismo Apostólico Romano. ¿Por qué entonces sólo se incluye esta religión en los contenidos del temario? ¿No se debería hacer una visión global de todas las religiones y de su historia e influencia en la sociedad humana? ¿O, al menos, llamarla Religión Católica Apostólica Romana? Pero si se elige esta opción, entonces debemos plantearnos que hay más religiones y que como Estado aconfesional que somos debemos dar la opción de impartir todas las religiones o ninguna. Pero este tema, no es único de esta ley. Así que no me meteré más en él.

No estamos en contra de que se imparta la religión, siempre y cuando sea de carácter voluntario. Pero no deberíamos ponerla como opción a Educación en Valores, porque esta última es muy importante a la hora de crear ciudadanos libres y mentes democráticas.

La guinda del pastel se la  llevan las pruebas externas, que se asemejan mucho a las famosas reválidas. Ellas prácticamente decidirán el futuro del alumno, si va a optar por una educación universitaria o por la formación profesional, por lo que se va a lograr que se vuelva a desprestigiar a esta última. Con estas pruebas lo único que se va a lograr es saturar a los alumnos de contenidos que tendrán que demostrar en una serie de pruebas y que posteriormente olvidarán. Esta ley favorece la memorización más que el mero aprendizaje.

No estamos de acuerdo con estas pruebas ya que no tienen un fin en sí mismo sólido, no tienen ningún aspecto favorecedor para el alumno. Pruebas de este tipo ponen en tensión al susodicho, por lo que no va a poder demostrar por completo todos los conocimientos que posee. Creemos que una evaluación continua o al menos personalizada juzga mejor los conocimientos y capacidades de cada alumno que una simple prueba aislada. Las reválidas no reflejarán la realidad, esta estará reflejada en las notas que obtuvo durante el curso.


Para finalizar queremos citar el último párrafo del texto de Pedro Badía Alcalá Tijera, crucifijo y pizarra vacía:


“La educación en España ha dejado de ser un derecho humano universal desde el 30 de diciembre de 2013 para convertirse en un bien de consumo al que se accede según las posibilidades económicas de cada cual y sujetas a la ley de mercado”.
Lidia Vázquez y Eva Yáñez

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